El segmento de los SUV grandes híbridos enchufables premium se ha convertido en un campo de batalla curioso: coches de más de dos toneladas capaces de moverse en modo eléctrico como un utilitario y, a los diez segundos, ofrecer prestaciones dignas de un deportivo. En este duelo ponemos frente a frente al Range Rover Sport P510e y al Mercedes-Benz GLE 400 e, dos referencias claras de la comparativa SUV PHEV grandes que se venden hoy en España.
Antes de entrar en materia, una nota editorial. Hemos dejado fuera del análisis a BYD porque, a nuestro juicio, la decisión de compra en este segmento ya no depende únicamente del precio: pesan el software, el confort de largo recorrido, la garantía y —sobre todo— una red de servicio consolidada, y consideramos que la marca china aún no compite de tú a tú con los referentes europeos en esos frentes. No es una descalificación; es un criterio.
Por qué comparar estos dos SUV PHEV premium
Ambos juegan en la misma liga: cinco plazas, casi cinco metros de largo, más de dos toneladas, seis cilindros en línea sobrealimentados y un sistema híbrido enchufable capaz de rodar en torno a cien kilómetros sin encender el motor. Sobre el papel, la ecuación es parecida. En la práctica, cada uno resuelve la papeleta con una filosofía muy distinta.
Range Rover Sport P510e — desde ≈149.900 €
El SUV británico ataca por arriba. Su bloque 3.0 de seis cilindros MHEV combinado con el motor eléctrico entrega alrededor de 510 CV y unos 700 Nm, con un 0-100 en torno a 4,5 segundos. Cifras de deportivo en una carrocería que roza las 2,7 toneladas. Y aun así, cuando lo pones en modo eléctrico, se comporta como un coche silencioso, señorial, casi ajeno a su propia potencia.
La autonomía eléctrica ronda los 110 km homologados, apoyada en una batería de aproximadamente 32 kWh. Para un usuario que haga trayectos diarios de 40-60 km con carga nocturna, el motor de gasolina puede quedarse dormido semanas enteras. Eso sí, el precio de partida —alrededor de 149.900 € PVP, orientativo y sin descuentos— lo coloca en una liga aparte.
| Potencia kW | Potencia CV | Velocidad máx. | Autonomía eléctrica | Consumo | Etiqueta | Combustible |
|---|---|---|---|---|---|---|
| ≈380 kW | ≈510 CV | ≈240 km/h | ≈110 km | ≈1 l/100 km | 0 emisiones | PHEV (gasolina) |
Mercedes-Benz GLE 400 e — desde precio orientativo por confirmar
El GLE 400 e adopta una postura más contenida. Su seis cilindros turbo con apoyo eléctrico rinde alrededor de 380 CV, una cifra que se queda claramente por debajo del Range en pura ficha, pero que en el uso real es más que suficiente para mover el coche con soltura. Su autonomía eléctrica se sitúa cerca de los 100 km con una batería de unos 31 kWh, prácticamente a la par del británico.
¿Dónde marca diferencias? En la madurez del conjunto. El interior del GLE se siente cohesionado, con una integración de MBUX que sigue siendo una referencia para tomar decisiones sin apartar la vista de la carretera. No es tan teatral como el Range Rover, pero cumple con oficio.
| Potencia kW | Potencia CV | Velocidad máx. | Autonomía eléctrica | Consumo | Etiqueta | Combustible |
|---|---|---|---|---|---|---|
| ≈280 kW | ≈380 CV | dato no disponible | ≈100 km | dato no disponible | 0 emisiones | PHEV (gasolina) |
Rendimiento y dinámica: 130 CV que se notan
Entre uno y otro hay 130 CV de diferencia. No es un matiz. El Range Rover Sport híbrido enchufable es capaz de meter miedo en una incorporación a autovía; el Mercedes GLE 400 e híbrido enchufable prefiere el desahogo tranquilo. Para conducción entusiasta, el británico gana por goleada. Para viajar largo con la familia y hacer kilómetros sin sobresaltos, el alemán se disfruta más de lo que sugiere su cifra.
Autonomía eléctrica y uso diario
La diferencia real entre 110 y 100 km homologados se difumina en el mundo real: ambos rondan los 80-90 km efectivos en verano y bajan a 60-70 km en invierno con climatización a tope. Para un usuario tipo —trayecto Madrid-oficina de 25 km, cargador en plaza de garaje— cualquiera de los dos cubre la semana sin echar gasolina.
Precio, equipamiento y coste-valor
El P510e parte de unos 149.900 € orientativos. El GLE 400 e se mueve claramente por debajo en su acceso, lo que lo convierte en la opción más racional si el aspecto rendimiento no es innegociable. Recuerda: son PVP recomendados por el fabricante, sin descuentos, campañas ni ayudas.
Tabla comparativa y puntuación
| Modelo | Potencia | Autonomía eléctrica | 0-100 | Precio orientativo | Rendimiento | Autonomía EV | Confort | Valor | Nota global |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Range Rover Sport P510e | ≈510 CV | ≈110 km | ≈4,5 s | ≈149.900 € | 10 | 9 | 9 | 7 | 8,8 |
| Mercedes-Benz GLE 400 e | ≈380 CV | ≈100 km | dato no disponible | por confirmar | 8 | 9 | 9 | 8 | 8,5 |
Veredicto: ¿cuál compramos?
Si buscas el SUV premium híbrido enchufable más rápido, con más carácter y con presencia de coche-evento, el Range Rover Sport P510e es la elección. Si prefieres una propuesta igual de capaz en lo esencial —autonomía, confort, tecnología— pero con un desembolso más contenido y una red de postventa muy asentada, el Mercedes-Benz GLE 400 e tiene todo el sentido. El duelo SUV PHEV rendimiento se resuelve, en realidad, por prioridades: emoción o cabeza.
Preguntas frecuentes
¿Cuál tiene más autonomía eléctrica, el Range Rover Sport P510e o el GLE 400 e?
El Range Rover Sport P510e homologa unos 110 km frente a los ≈100 km del GLE 400 e. En uso real la diferencia es marginal.
¿Merece la pena pagar los 30.000-40.000 € extra del Range Rover?
Depende del uso. Si valoras las prestaciones (510 CV vs 380 CV) y la exclusividad, sí. Si buscas un SUV PHEV racional para viajar y ciudad, el GLE cubre el 95% del uso por bastante menos dinero.
¿Los dos tienen etiqueta 0 emisiones de la DGT?
Sí. Al superar ambos los 40 km de autonomía eléctrica homologada, acceden a la etiqueta 0, con las ventajas de ZBE en Madrid, Barcelona y otras ciudades españolas.
¿Se pueden cargar en un cargador rápido de autopista?
Ambos admiten carga en corriente alterna. La carga rápida en DC no es su punto fuerte: están pensados para cargarse en casa o en el trabajo durante la noche, no para repostar en ruta como un eléctrico puro.
